Sólo quien se agacha bebe de la fuente

Si alguien me pidiera un ejemplo de lo que es una conversión, sin dudarlo le leería el relato del encuentro entre Cristo y Bartolomé.

¿De Nazaret puede salir algo bueno?

Ahí lo tenéis, antes de convertirse: erguido, mirando a su hermano por encima del hombro, escéptico y arrogante. Nadie que haya salido de Nazaret tiene nada que enseñarle. Pero no lo deis por perdido. Nadie, en esta vida, está perdido para Dios.

Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

El que, hasta ese momento, estaba erguido, se sintió, de repente, al desnudo ante la mirada del Señor. Miró esos ojos, y vio tal cariño en ellos, que no se sintió agredido ante el descubrimiento de su intimidad. Se sintió comprendido y amado. Y se postró:

Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

Postrados los quiere Dios. Porque, de pie, somos inasequibles al Amor. Sólo postrados podemos recibir su gracia. Así nos arrodillamos al confesarnos, y arrodillados recibimos los consejos del confesor y la absolución. Sólo quien se agacha ante la fuente puede beber de ella.

¿Qué es convertirse? Pasar, de estar de pie, a postrarse ante Dios.

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