Sobre cómo escuchar a Jesucristo

soledad¿Qué piensas cuando lees que, en el Tabor, la voz del Padre dijo a los apóstoles: Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo?

Probablemente, al leerlo, te propongas beberte todas y cada una de las palabras de Cristo que figuran en los evangelios. Pero ya sabes que ésas no fueron las únicas palabras que Jesús pronunció, sino tan sólo las que los evangelistas recogieron. Y también sabes que, antes de subir al cielo, el Señor dijo a los suyos: Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora (Jn 16,12). Por tanto, aunque te bebas todas las palabras del Evangelio, aún te quedará mucho por escuchar.

Podrías leer la advertencia del Padre de otra manera. «Escuchar a Jesucristo» no significa, solamente, escuchar sus palabras. Significa, sobre todo, escucharlo a Él, porque Él es la Palabra en la que Dios nos lo ha dicho todo.

Dios te está invitando a acoger a su Hijo en el silencio de tu corazón, en lo profundo de tu alma, con el amor con que se acogen las palabras del ser amado, con la ternura con que acoge la esposa al esposo. Y guardarlo dentro, y no dejarlo escapar jamás…

(0608)