Signos y monedas al aire

¿Por qué dice Jesús, cuando los fariseos le piden un signo del cielo: En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación?

Más signos no les pudo dar. Ciegos que veían, cojos que andaban, muertos que resucitaban… Y, por si fuera poco, el signo de los signos: la Cruz.

¿Por qué, entonces, dijo aquello?

Porque no les daría el signo que ellos pidieran, sino el que Dios había dispuesto darles. Aquellos hombres querían un mago a sueldo, no un mesías. «Ahora haz que se detenga el sol en el cielo; ahora haz que llueva; ahora vuela… Haz eso, y creeremos en ti». ¡Que baje ahora de la cruz, y le creeremos! (Mt 27, 42).

Aprende, y no juegues con esas cosas. «Señor, lanzaré una moneda al aire, y, si quieres que pida perdón a mi cuñado, haz que salga “cruz”». A san Matías ya lo eligieron, guarda esa moneda. «Señor, abriré la Biblia al azar, dime lo que tengo que hacer». Y te sale: «Bood engendró, de Rut, a Obed». Átame esa mosca por el rabo.

No te van a dar ningún signo. Aprende, más bien, a leer los que ya te han dado.

(TOI06L)