Siempre queda algo por hacer

En la maravillosa película de David Lean, después de planificar el asalto al puente sobre el río Kwai, Jack Hawkins recuerda una de las máximas más contrastadas en la Historia de la Humanidad: «Siempre queda algo por hacer». Nunca pienses: «Ya lo he hecho todo. Ya he cumplido». Porque, en cuanto termines de pensarlo, descubrirás que se te olvidó algo. Sucede siempre.

Aquel joven rico pensaba que había cumplido con Dios: Todo eso lo he cumplido desde mi juventud, le dice al Señor. Y Jesús, como Jack Hawkins, le recuerda: Una cosa te falta. ¡Y menuda «cosa»!: Anda, vende todo lo que tienes

Va por ti, tanto como por él. Póstrate ante un sagrario, y déjate mirar como fue mirado el joven rico: Jesús se quedó mirándolo, lo amó… Y, después, le dijo: «Una cosa te falta». Escucha en tu corazón. ¿Qué es lo que te falta?

Pide luz para saber qué es eso que Dios viene pidiéndote desde hace mucho, y que aún no le has querido entregar. Pide, también, humildad para aceptarlo. Y pide, sobre todo, fuerzas para entregarlo de una vez. Porque, si no lo haces, te seguirás engañando a ti mismo pensando que sirves a Dios.

(TOP08L)