Si tú y yo fuéramos santos…

viuda pobreContra todas las expectativas que se habían generado en torno al Mesías, Jesús nunca hizo una condena del Imperio Romano, ni de su dominación sobre Israel. Las palabras más duras del Señor, curiosamente, no fueron para los gentiles, sino para las personas más religiosas de su época, los escribas y fariseos.

¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes. Esos recibirán una condenación más rigurosa.

El motivo de que el Señor fuera más duro con los judíos que con los gentiles me parece claro: Si Israel fuera santo, el mundo cambiaría. Pero si el pueblo elegido, bajo la dirección de unos líderes hipócritas, caía en la tibieza, atraería sobre sí todos los males.

San Pablo hizo lo mismo. Sus mayores ataques no fueron contra los paganos, sino contra los pecados de los cristianos. Él sabía que una Iglesia santa cambiaría el mundo.

¿Qué provecho sacas bramando contra políticos y periodistas? ¿No acabarás llenando de odio tu corazón? Emplea esa furia, más bien, en erradicar tu tibieza. Si tú y yo fuéramos santos, el mundo cambiaría.

(TOI09S)