Si te lo pide Dios…

que nada se desperdicieJamás pienses que, porque te resulte imposible una tarea, eso significa que Dios no te la pida. Yo que tú, pensaría exactamente lo contrario: si Dios te pide «eso», probablemente «eso» es imposible.

Mira a los apóstoles: apenas tienen cinco panes y dos peces, y Jesús, señalando a una multitud de más de cinco mil hombres, les dice: Dadles vosotros de comer.

¿Qué haces cuando Dios te pide lo imposible; cuando apenas puedes, con esfuerzo, ser bueno, y Dios te pide que seas santo; cuando en nada puedes arreglar la vida del hermano que sufre, y Dios te pide que lo redimas; cuando te tambaleas ante la tentación, y Dios te pide virtud heroica?

Lo primero que haces es sentirte nada. Y, después, tienes tres opciones:

1.– Te das la vuelta y te marchas, como el joven rico. No quieres seguir tratando con un Dios que te pide «eso».

2.– Te engañas a ti mismo, y te creas un ídolo, un Dios «a la carta» que no pida tanto, y que se conforme con pedir «posibles».

3.– Traédmelos. Le das el Señor tu nada, tus cinco panes, y te asombras, extasiado, de cómo Dios, con tu nada, redime la Tierra.

(TOA18)