Si quieres comulgar en condiciones…

Insistimos mucho en la necesidad de habernos reconciliado con Dios en el sacramento del Perdón para poder recibir la comunión, pero insistimos poco en la necesidad, también subrayada en los evangelios, de habernos reconciliado con nuestros hermanos antes de comulgar. Al fin y al cabo, el fundamento de ambos requisitos es el mismo: sólo debe recibir el Cuerpo sacramental de Cristo quien, por la gracia, forma ya parte de su Cuerpo místico. Pero ¿cómo comulgará quien se encuentra interiormente separado de los demás miembros?

Si cuando va a presentar su ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano.

Antes de comulgar, pregúntate: «¿Debo pedir perdón a alguien?». El acto de contrición con que comienza la misa es buen momento para ello. Si entonces descubres en tu alma una deuda pendiente con tu hermano, no es necesario que salgas de la iglesia y le llames desde el teléfono móvil durante la misa. Quizá bastaría un propósito de llamarlo en cuanto la misa termine. Pero, si no tienes ese propósito… Mejor consulta al sacerdote antes de acercarte a comulgar.

(TOI10J)