Si no se hubieran dormido…

En la parábola de las diez vírgenes hay necias y prudentes, pero no hay vírgenes perfectas. Todas se durmieron, como los apóstoles en Getsemaní. Lo que distingue a las prudentes es que ellas contaron con su debilidad, previeron el posible retraso del esposo, y, por si acaso, llevaron alcuzas de aceite con las lámparas(«No vaya a ser que llegue tarde, y nos durmamos»).

Si no se hubieran dormido, todas hubieran entrado. Las prudentes, porque tenían aceite en reserva; y las necias, porque se hubieran dado cuenta a tiempo de que su aceite se acababa, y hubieran podido aprovechar el retraso para comprar más.

Por eso, lo ideal es no dormirse: Velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Velar no significa tener el pensamiento ocupado todo el día en discursos piadosos. Velar significa tener los ojos del alma abiertos a Dios: si trabajas, trabaja para Dios; si compras, que sea Él tu compañero; si comes, que sea para servirle; y, si descansas, que Él pueda complacerse en tu descanso.

Porque, cuando haces algo para ti, te duermes, se cierran a Dios los ojos de tu alma, y podría llegar el Señor sin que lo advirtieras. Ten cuidado. Vela.

(TOP21V)