Si el Hijo os hace libres…

Para el mundo, la Cruz es el símbolo de la peor esclavitud. Cosido de pies y manos a un madero, desnudo, llagado el cuerpo y agotado el aliento, ¿a dónde irás? No puedes coger el coche, ni salir a la compra, ni tan siquiera responder los mensajes del móvil, porque te lo han quitado todo. ¿Quién querrá compartir tu suerte? Estás atado y eres pobre; los hombres quieren ser libres y ricos.

Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Un padre de la Iglesia (no recuerdo quién) comparó al Crucificado con el ave que extiende sus alas. Vio al mundo entero preso de cadenas terribles mientras Cristo, rotas las ataduras, volaba libre hacia el Cielo.

Llama el mundo libertad a lo que le esclaviza. Los pecados y los bienes de este mundo lo encadenan y lo postran, para que no pueda mirar al Cielo. La antigua serpiente ha llevado al hombre a su terreno.

He aquí la verdadera libertad: Todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo (Flp 3, 8). Mientras contemplamos el Crucifijo, sabemos que sólo es libre el alma enamorada, que ha roto las cadenas del pecado porque ya nada desea sino a Cristo.

(TC05X)