Si Dios quiere, y quieres tú…

leprosoMe han impresionado tus palabras: «Padre, si yo quiero vencer al pecado, y el Señor, que es omnipotente, también quiere que lo venza… ¿por qué sigo pecando?». ¡Qué gran pregunta!

– Si quieres, puedes limpiarme. – Quiero, queda limpio. Es, exactamente, el mismo caso. Si el leproso quiere quedar limpio, y Jesús, que es Dios, quiere limpiarlo, nada se les puede oponer. El leproso, en efecto, fue curado.

Entonces, ¿qué es lo que no funciona contigo? Vayamos por partes: Jesús es Dios, eso no falla. Dios quiere que venzas al pecado, eso tampoco falla. Por tanto, y por exclusión, el fallo está en la pieza que falta: ¿Realmente quieres vencer al pecado? ¿Realmente quieres ser santo?

No me grites, que ya me has dicho que sí, que quieres. Pero, si realmente quisieras, quizá no te pondrías en ocasión de pecar con tanta frecuencia. Si realmente quisieras, quizá no te rendirías sin lucha, como haces tantas veces. Si realmente quisieras, quizá rezarías más de lo que rezas, sabiendo que la oración y los sacramentos protegen tu alma.

Míratelo otra vez. Yo creo que no lo quieres tanto como el leproso quería ser sanado. Quizá tengas que fomentar en tu alma los grandes deseos.

(TOP01J)

“Evangelio 2022