Serás madre de Cristo

En su carta a los gálatas, san Pablo dice: Hijos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo se forme en vosotros (Gál 4, 19). El Apóstol se proclama «madre de Cristo», equiparándose, con tremenda audacia, a la mismísima Virgen María. San Pablo siempre deslumbra; abre caminos fascinantes a partir de las señales que dejó marcadas el Maestro.

El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

La equiparación del Apóstol con la Madre del Señor no va referida a Belén, donde María dio a luz sin dolor, sino al Calvario, donde la Virgen, entre terribles dolores, dio a luz a Cristo, cabeza y cuerpo, para la vida eterna, mientras Jesús decía a Juan: Ahí tienes a tu madre (Jn 19, 27). Pablo prolonga en su alma el suplicio de María, sufre los dolores del Salvador por los gálatas, y propicia, junto a ella, el nacimiento de Cristo entre los gentiles. Es madre, y es corredentor.

Tú no serás menos. Serás madre de Cristo, y corredentor, si entregas tu vida en obediencia a Dios, y acoges en tu corazón, como María, los dolores de Cristo por los pecadores.

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“Evangelio