Señales

No te aconsejo que vayas por la vida pidiéndole señales a Dios.

«Señor, si quieres que vaya a visitar a mi suegra, dame una señal. Haz que pase un coche rojo… Bueno, ése que ha pasado es más bien magenta. Creo que no iré. ¡Gracias, Señor!»

«Señor, si te parece bien que compre un coche nuevo, dame una palabra. Abriré la Biblia por una página al azar». Entonces sale el libro de los Macabeos: Cuando Judas se enteró de la crueldad cometida con sus compatriotas, se lo anunció a sus hombres (2Mac 12, 5)… «Para anunciarlo necesitaría coger el coche. ¡Voy al concesionario! ¡Gracias, Dios!».

Parece de risa. Pero, a la vez, es muy real. En ocasiones, nuestras vidas se vuelven comedias.

Esta generación perversa y adúltera exige una señal. No seas adúltero y perverso. Además, no deberías jugar con esas cosas. ¿Piensas que no puede el Maligno hacer pasar un coche rojo, o abrirte la Biblia por donde quiera, como hizo con Jesús en el desierto?

Si dudas sobre la voluntad de Dios, mejor consulta al confesor. Y te adelanto que, en gran parte de las ocasiones, te responderá: «Dios quiere que hagas lo que te dé la gana».

(TOI16L)