Secretos

La vida interior consiste en tener secretos con Dios. Cuando existe unión interior entre el alma y su Señor, se crea una intimidad amorosa en la que Creador y criatura se comunican ternuras y delicias que quedan en lo escondido. Tan secretas son, que sólo en lo profundo del alma quedan impresas. Y uno no puede hacer otra cosa, para referirse a ellas, que llevarse la mano al pecho y callar. «Secretum meum mihi».

La muerte interior consiste en tener secretos con los demonios. Intenciones perversas, dobleces, deseos infames que se ocultan para no perjudicar la «buena imagen» que uno quiere preservar ante los hombres. En ocasiones, esos secretos se le ocultan incluso al confesor, disfrazando maldades ocultas con palabras genéricas y eufemismos perfumados que salvan, a duras penas, la tranquilidad de la conciencia.

Tiene un espíritu que no le deja hablar; y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido.

Quienes tienen secretos con los demonios sufren una tensión interior que no les deja vivir. Quienes tienen secretos con Dios gozan de una paz que es manantial de vida eterna.

Elige bien a quién quieres confiar el secreto de tu alma.

(TOI07L)