Sé fiel

Por desgracia, en este mundo, quien un día te dice «sí» puede decirte «no» al día siguiente; en ocasiones, incluso, al minuto siguiente. Por eso nunca estamos seguros de los demás. Y por eso, también, los enamorados se preguntan «¿me quieres?» doce veces al día. En el fondo, sienten el miedo a perder al cariño que una vez les dieron.

Con Dios, afortunadamente, las cosas son muy distintas. Si Dios, un día, te dice «sí», antes caerán el cielo y la tierra que retire Dios la promesa que te hizo. Dios no necesita repetir su «sí», porque un «sí» de Dios es inamovible. Dios es fiel. Incluso si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo (2Tm 2, 13).

Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno. El alma que vive en Cristo habla desde Dios, y no desde la veleidad del impulso humano. Procura que tu «sí» no sea tuyo, porque no eres dueño de ti mismo. Pídele a Dios, de rodillas, tu «sí», y que sea Él quien lo ponga en tus labios. Así, tu «sí» será el «sí» de Dios. Sé fiel.

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