Renovarse y morir

Cuando el Hijo de Dios vino a la tierra, se encarnó en las entrañas virginales de la Inmaculada, y habitó allí como en un huerto sellado y nuevo. También, después de morir, fue enterrado en un sepulcro nuevo.

En estos días, se nos anuncia que el Señor viene. Pero no serás digna morada del Salvador si tu alma no es nueva y virgen. ¿Qué harás? Esa alma tuya ha sido transitada por pecados e impurezas que la han expoliado y avejentado. ¿Acaso podrá recuperar la limpieza y la juventud del santuario que estuvo llamada a ser?

Elías vendrá y lo renovará todo. Escucha a Elías, atiende al Bautista. Él te dirá que es posible renovarse, recuperar la virginidad del alma, y que, para ello, es preciso adentrarse en la purificación del desierto y morir allí al pecado por la penitencia y la sobriedad de vida.

Sé que el anuncio del Bautista no es bien aceptado en estas fechas de compras y comidas de empresa; han hecho con él lo que han querido. Pero tú quieres recibir a Dios, y Juan Bautista te da una buena noticia: puedes recuperar un alma virgen, puedes renovarte por completo. Hazle caso, no temas morir.

(TA02S)

“Evangelio