Quiero y no puedo. Pido

Hay palabras del Señor que mueven a la angustia: Donde yo voy no podéis venir vosotros. Durante la Última Cena, les repetirá a los apóstoles: Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: «Donde yo voy no podéis venir vosotros» (Jn 13, 33). Y, poco más tarde, a Pedro: Adonde yo voy no me puedes seguir ahora (v. 36).

¿Por qué? ¿Por qué no puedo ir contigo?

No me lo digas. Por desgracia, conozco la respuesta: No sé obedecer, ni sé negarme a mí mismo. No soy humilde ni paciente. ¿Cómo podré, entonces, seguirte a la Cruz?

Sé rezar. Pero también los fariseos rezaban. Y ellos te empujaron a la Cruz. Rezar es fácil. Dar la vida, sin embargo…

¿Realmente quiero? ¿Quiero seguirte hasta el Calvario? Aunque nos están leyendo, responderé: Dicho así, me cuesta decir que quiero. Pero sé decirlo de otra manera, y eso no me cuesta nada: Quiero estar contigo, y no separarme jamás de Ti. Yo cerraré los ojos, e iré donde vayas Tú, bien cogido de tu mano.

Por eso, porque quiero y no puedo… Por eso te lo pido. Concédemelo, que me va la vida en ello.

(TC05M)