Quienes nos hablan en nombre de Dios

Dime si encuentras a algún santo que no haya obedecido a un director espiritual. A La Virgen la dirigió un arcángel, y a san José también. A partir de ellos, y antes de ellos, han sido personas humanas quienes recibieron el encargo de llevar la voz de Dios a sus hermanos. Los profetas dirigieron a Israel, y a santa Catalina el beato Raimundo. Y así, hasta hoy. No encontrarás en la Biblia un momento en que Yahweh hablara directamente a su pueblo, salvo en una ocasión. Y, cuando eso sucedió, el pueblo tuvo que taparse los oídos porque le reventaban los tímpanos.

Envió sus criados a los labradores para percibir los frutos. Fíjate en que el amo no va personalmente a la viña; se sirve de criados y, finalmente, de su hijo. Y fíjate, también, en cómo los trataron los labradores. Mataron a los criados y al hijo.

No hagas tú lo mismo. Escucha a los sacerdotes, elige un director espiritual y obedécele. No creas que una supuesta «línea directa» con Dios te asegura el conocimiento de su voluntad sobre ti. ¡Es tan fácil engañarse, incluso ante el sagrario! Sin embargo, es muy difícil perder el camino cuando se obedece.

(TOA27)