Quien te mira con ojos de Padre

Creo que era Jean Paul Sartre quien decía que la mirada del otro te convierte en objeto. Fuera él o no, la frase tiene su miga. Y mucha relación con lo que dice hoy Jesús en el Evangelio:

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos. Cuando actúas para ser visto por la gente, como los fariseos, podrás lograr caer muy bien a la mayoría (jamás a todo el mundo). Pero, por muy bien que caigas, por mucho que te alaben, o incluso aunque te veneren, no dejarás de ser un saltimbanqui, un muñeco, un pelele movido por las expectativas de los hombres.

Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Quizá Sartre olvidó algo: hay una mirada que no te convierte en objeto, y es la de Dios. Esa mirada te convierte en hijo, porque es mirada amorosa de Padre. Tu Señor, que ve en lo escondido, te mira siempre con cariño; no tienes que ganarte su Amor haciendo méritos. Bendita mirada, y dichoso quien vive sólo para esos ojos.

(TOI11X)