¿Qué es orar?

«Orar es hablar con Dios». La definición es correcta, pero, tal como muchos la entienden –y la practican– «hablar con Dios» se queda en «hablarle a Dios». «Oye, Señor… Mira, Señor… Por favor, Señor… Perdón, Señor… Gracias, Señor… Ten piedad, Señor… ¿Sabes, Señor…?»

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que os digo? Tú le hablas a Dios, le hablas muchísimo a Dios, pero no hablas con Dios, porque nunca lo escuchas. Toda tu oración es un derramarte hacia fuera, soltarle al Señor todo lo que llevas dentro, verter ante Él tus lágrimas, tus problemas, tus alegrías, tus angustias… Pero ¿has probado a callarte para acoger en tu alma lo que Dios quiere decirte a ti?

Me preguntas cómo se escucha a Dios. Y la respuesta no puede ser más sencilla: tienes a mano su palabra, está cerca de ti. Abre los evangelios, lee y calla, mientras esa palabra resuena, como un eco, en las paredes de tu alma. Déjala resonar, que cale hondo, que lo llene todo. Y como una semilla sembrada en tierra buena, deja que dé fruto y te transforme por dentro. Así, además de decir «Señor, Señor», harás lo que Él te pide.

(TOP23S)