¿Qué es el apostolado?

No entenderás el apostolado hasta que no dejes de pensar en «hacer apostolado». No se hace apostolado como se hace calceta, dedicándole un tiempo a la semana. Lo tuyo no es hacer nada, sino ser apóstol, que es lo mismo que ser feliz, lo mismo que ser santo. Veinticuatro horas al día.

Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes. ¡Qué gran apostolado, qué hermosa misión, la de vivir con alegría! Y que tu presencia deje a los hombres desconcertados, preguntándose y preguntándote de dónde te viene tanta dicha. Y que puedas decirles que te viene de Dios, que en tu oración te enamoras y te sabes amado como eres.

¡Qué caridad tan valiosa y necesaria, la de quien, con una sonrisa y una palabra de afecto, cura las heridas de quienes viven tristes! ¿Recuerdas cuando te llamaron de casa de aquel enfermo, y te pidieron que fueses a verlo «porque le alegrabas el día»? No habías hecho nada especial. Pero habías rezado, y habías pedido por él, y esa oración te alegró a ti y le alegró a él.

Vivir en cristiano: así de sencillo es el apostolado.

(TOI25X)