Primero, la fe

Tienes mil frentes abiertos. Y, en todos, quieres acertar. Tu intención no puede ser mejor: quisieras obrar, en cada uno de esos frentes, según la voluntad de Dios. La familia, los amigos, el trabajo, la salud, el dinero, el tiempo libre… Constantemente te preguntas: «¿Estaré haciendo lo que Dios quiere? ¿Estaré educando bien a mis hijos? ¿Estaré tratando a mis amigos como debo? ¿No me estaré quejando demasiado? ¿Le agradará a Dios mi trabajo?». Incluso has llegado a preguntarme: «¿De verdad voy camino del Cielo?».

Me recuerdas a aquellos judíos:

¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?

Porque si, después de tanto esfuerzo, resulta que te has equivocado… ¿qué crees, que te caerán mil años de purgatorio por cada error?

Deja que te copie la respuesta de Jesús a los judíos:

La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado.

Léela una y otra vez, y sal de ese laberinto de aciertos y errores en el que andas perdido. «Métete» en Dios, descansa en Él, reza y contempla su hermosura con fe y amor. Así lo buscarás en todo cuanto hagas. Después, equivócate a gusto. Dios sacara fruto hasta de tus errores.

(TP03L)