¿Por qué te engañas a ti mismo?

Si estás mal… ¿por qué te empeñas en decirte a ti mismo que estás bien? ¿Por qué quieres aparentar fortaleza ante los demás, cuando tu debilidad está a la vista de todos?

Yo te diré por qué: porque te aterra la idea de dejarte ayudar, y la mera posibilidad de dejarte sanar por otro te produce pánico. Quieres ser tú quien ayude y quien sane a otros; no por caridad –no te engañes–, sino porque, así, te sientes superior. Te gusta que te den las gracias, te encanta que te necesiten. Pero ser tú el necesitado, el débil… ¡de ninguna manera! Tanto peor para ti. Mientras no te conviertas, tu enfermedad no tiene remedio.

Fíjate en los fariseos. Les dice Jesús: Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Y responden ellos: Nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: «Seréis libres»? Les dice Jesús: Vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre, refiriéndose al Demonio. Y responden ellos: Tenemos un solo padre: Dios.

No seas como ellos. Déjate corregir por los tuyos. Nunca sabrás amar a los demás, si primero no te dejas querer.

(TC05X)

(HOMILÍA EN AUDIO PARA QUIENES NO PUEDEN ASISTIR A MISA HOY) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)

 

MÁS MATERIAL PARA REZAR EN CASA DURANTE LA CUARENTENA:

(MEDITACIÓN DE 30 MINS.) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)