¿Por qué pedimos?

Te copio una pregunta que merece un puesto en el catálogo de «Las 1.000 preguntas más repetidas ante el sacerdote» (algún día me dará por escribir el catálogo entero):

– Padre, el Señor dice que vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Entonces, ¿por qué pedirlo? Si Dios ya sabe lo que necesito, y me ama, me lo dará, aunque no lo pida.

Respuesta: NO. Dios, en efecto, sabe lo que necesitas. Pero es posible que no te lo dé si no lo pides, para que, así, aprendas que eres pobre, que no tienes derechos ante Él, y que debes pedir con humildad.

La oración de petición no tiene como finalidad recordarle a Dios nuestras necesidades. Efectivamente, Él ya las conoce, y no las olvida, porque está pendiente de nosotros constantemente. La finalidad de la plegaria es nuestra propia humildad, y también nuestro descanso.

Muchas veces, pedimos porque necesitamos desahogar ante Dios nuestra necesidad. Necesitamos llorar, y así pedimos con lágrimas, como pidió Jesús en Getsemaní.

Otras veces, pedimos para no olvidar que todo es gracia.

Y, siempre, al pedir, nos convertimos en cooperadores de la Providencia con que Dios nos cuida.

Por eso pedimos.

(TOP11J)