¿Por qué estás triste?

¡Qué extraña alianza! Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos estaban ayunando. ¿Qué tendrán que ver los unos con los otros? Mientras Juan anunció a Jesús como Salvador, los fariseos lo rechazaron. Sin embargo, aquí los vemos juntos, ayunando como si el Mesías no hubiese llegado.

¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos?

Ayunan porque esperan al Novio. Pero lo tienen delante, y no lo reconocen. Morirán de hambre, y también de tristeza.

Haz recuento de tus tristezas. Y dime si muchas de ellas no son, más bien, fruto de tu poca fe. Te entristeces como si Dios no estuviera contigo. Pero lo tienes junto a ti, te rodea con sus brazos, y tú no quieres darte cuenta.

Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

¡Alegra esa cara! Tu Padre Dios no te quita ojo. Jesús, tu Salvador, te ama con todas las fuerzas de su sagrado corazón. El Espíritu mora en tu alma en gracia. La Virgen, tu madre, está a tu lado y vela por ti.

Si quieres ayunar, que sea por tus pecados. Pero no estés triste como si estuvieras solo, porque no lo estás.

(TOI02L)

“Evangelio