¿Por qué acudimos a los santos?

«Pero, padre, ¿por qué voy a hacerle novenas a los santos, si tengo línea directa con Jesucristo? Le pido a Él directamente, y me ahorro los trámites». Esta objeción, tan de Lutero, se la escuchamos a muchos católicos que la proponen como si estuviera cargada de sentido común. ¿Por qué acudimos a la intercesión de los santos quienes podemos hablar libremente con Dios?

Precisamente, por sentido común. Como el que tenía aquel centurión romano. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos rogándole que viniese a curar a su criado… Le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes». Aquel hombre se sentía indigno de presentarse ante el Señor, y buscó intercesores más dignos que él. Como el sentido común siempre termina por hallar la fe, Jesús dijo de él: Ni en Israel he encontrado tanta fe.

Todos los días presento mis peticiones al Señor. Pero nunca estoy seguro de que haya pedido con la suficiente fe, humildad, y piedad. Tampoco logro acompañar mis súplicas con una vida santa. Por eso acudo a los santos. Y le digo al Señor: «¿Se lo negarás a tu Madre? ¿Se lo negarás a tus santos? ¿Verdad que no?».

(TOI24L)