Poco

Las palabras de Jesús brotaban de muy dentro. Las pronunciaba despacio, como llorándolas. Pero su sentido no se dejaba comprender fácilmente:

Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver.

Los discípulos se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”?»

Acotar el poco de Cristo en el calendario sería tarea imposible. No es allí donde se debe medir.

El poco al que Jesús se refiere marca la finísima distancia entre los sentidos y la fe.

Y es que todo se cumple a la vez en la vida del santo. Los sentidos no pueden ver al Señor. Todo es oscuridad para ellos desde el día en que Aquél que es Luz del mundo fue retirado de las miradas de los hombres. Los mismos sacramentos son tinieblas para unos ojos torpes que no ven sino pan. Y la Historia parece anclada en el Sábado Santo.

Pero, un poco más adentro, en lo profundo del alma, la fe muestra al santo el rostro del Señor. Está en la Hostia, está –crucificado– en el mundo, y está –glorioso– en el cielo. No está lejos el cielo. Se esconde en el alma en gracia. Sólo hace falta recogerse un poco.

(TP06J)