No puedes

Jesús dijo a los judíos: Me buscaréis y no me encontraréis, y donde yo estoy vosotros no podéis venir (Jn 7, 34). Poco después, les repitió: Donde yo voy no podéis venir vosotros (Jn 8, 22). Hoy dice a los apóstoles: Lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”». Y a Pedro: Adonde yo voy no me puedes seguir ahora. A ti te dice lo mismo: no puedes seguirle.

Quisieras responder: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? El jueves por la noche, tres negaciones te darán la respuesta.

No puedes seguirle porque crees que le puedes seguir. Amas a Jesús con todas tus fuerzas. Pero, precisamente, esas fuerzas te pierden, porque te fías de ellas y te crees capaz de llegar, movido por tu amor, hasta el final del camino.

Quizá hubiera cambiado la vida de Pedro si, en aquel momento, en lugar de jurar que daría la vida por Cristo, se hubiese arrodillado: «¡Señor, no puedo! Concédeme la gracia de seguirte». Y quizá cambie tu vida si, en lugar de formular propósitos que nunca cumples, te postras ante el Crucifijo, te vuelves dócil, y te dejas levantar.

(MSTO)

(HOMILÍA DE 30 MINS. PARA REZAR EN CASA) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)