No pongáis cara triste

Buscas la alegría en las criaturas, y así te va. Quieres dormir bien, comer bien, tener salud, ser bien tratado por los demás… Tu descanso consiste en que nadie te moleste mientras te sientas a ver una serie de televisión.

Llega la Cuaresma, y la tomas con una pereza horrible. Menos televisión, menos comida, menos bebida, más penitencia… No te lo niego; te tomas la Cuaresma en serio. Pero te la tomas tan «en serio», que cualquiera diría que Dios te está amargando la vida.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste… Lees esas palabras y piensas: «Procuraré que nadie note lo mucho que me cuestan estos cuarenta días».

Yo quisiera invitarte a que lo leyeras de otra manera. La Cuaresma no es triste. Es, simplemente, la búsqueda de una alegría nueva en un lugar distinto. Renuncias a las criaturas, y lloras tus pecados, para recogerte, y así encontrar la alegría en Dios. Búscalo en el silencio, encuéntralo en la penitencia, únete a Él por la caridad, descansa en Él por la oración, y ya no tendrás que esforzarte para no poner cara triste. Tu rostro se iluminará, y todos sabrán, al mirarte, que la Cuaresma es un tiempo muy alegre.

(TC0X)