No le hagas sombra a Dios

Sé que tienes buena intención, pero esa luz tuya, con la que deslumbras a propios y extraños, no es la luz de Dios. Lo peor es que, como tienes a todos deslumbrados, has llegado a creerte faro de la luz divina. Te has deslumbrado a ti mismo.

Nadie que ha encendido una lámpara la tapa con una vasija… sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

Repara en ese los que entren. Para encontrar la luz verdadera, primero debes entrar… Pero vives hacia fuera. Lo sabes todo, todo lo decides, emprendes mil tareas, a todos ayudas y te entregas a todos. ¡Cómo no vas a deslumbrar! Pero no te recoges, ni entras dentro de ti porque, en el fondo, te da miedo ese silencio. Estás demasiado ocupado suplantando a Dios, y ya sólo brillas tú. Eres una vasija con lentejuelas.

Anda, sé humilde. Recógete, entra y busca a Dios en tu interior. Póstrate ante esa luz, la verdadera, y ya no te muevas tanto, que no tienes por qué alcanzar gloria en este mundo. Abájate ante quienes te rodean, para que esa claridad se extienda a tu alrededor. No hagas sombra a Dios.

(TOP25L)

“Evangelio