Negociando

¿Tú quieres salvarte?

Supongo que la respuesta es «sí».

¿Sabes lo que significa «salvarte»?

El joven rico pensó que lo sabía. Pero, cuando conoció lo que realmente significaba, decidió que no quería salvarse.

¿Qué haré para heredar la vida eterna?

Para él, la vida eterna era un bien que se recibe, o en sus propias palabras, un patrimonio que se hereda.

Jesús le sigue el juego. ¿Crees que la vida eterna es un patrimonio? ¡Ahí tienes el precio!:

Ya sabes los mandamientos

El joven estaba acostumbrado a no tener que regatear:

Todo eso lo he cumplido desde mi juventud.

Ya sólo faltaba firmar el contrato y entregar el cheque. Pero, en ese momento, Jesús da un vuelco a la conversación:

Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme.

No bastan tus obras, ni tus bienes. Eres tú mismo quien tienes que entregarte, y seguirme, porque no se trata de comprar vida eterna, sino de entrar en el reino de Dios. Y, para eso, es preciso morir, dejar que se repartan tu herencia, y nacer de nuevo.

¿Quieres entrar en el reino de Dios?

(TOI08L)