Momentos de Cielo

El caminante planta la tienda cuando llega el momento del descanso. Entonces enciende el fuego, come, bebe, repone fuerzas y conversa con sus compañeros libre de prisas y urgencias, porque la fatiga del camino terminó. Después entra en la tienda y descansa. Cuando nuestro caminar termine, y lleguemos al Hogar del Cielo, encontraremos una tienda preparada por el mismo Señor, que nos ha precedido en el camino, y el fuego del Espíritu nos hará sentir en casa. Allí gustaremos el banquete de los elegidos, y beberemos el vino nuevo junto al Hijo del hombre. Ya no habrá prisas ni urgencias, dolores ni lágrimas. Habremos llegado.

Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Aquella estancia en el Tabor junto a Jesús transfigurado fue un momento de Cielo. Hay pocos en esta vida, pero Dios quiere que, de cuando en cuando, los gustemos para que no nos venza el desánimo. En esos momentos no hace falta fe, porque casi ves y tocas. Y no hay otra esperanza que la de quedarse allí. La caridad lo llena todo.

Pero sucede pocas veces. Aún tenemos una puerta que cruzar.

(TOP06S)