Mi recompensa eres Tú

«Si trabajas y estudias con el único objetivo de recibir una recompensa, el esfuerzo te resultará penoso. Pero, si te mueve el amor al trabajo, encontrarás en él tu recompensa».

No es de la Biblia, sino de Ana Karenina, de Tolstoi. Y se entiende bien. Supón que te invitan a una conferencia con la promesa de regalarte un teléfono móvil cuando concluya. Tú acudes a la conferencia, y se te hace interminable, porque no te interesa el discurso, sino el regalo que vendrá al final.

Quieres ir al cielo, y Jesús te dice que irás si cumples sus mandatos. La vida se te puede hacer larguísima, de misa en misa y de sacrificio en sacrificio, hasta que, al final, todo quede compensado… O no.

«¿Qué buscáis?». Juan podría haber respondido como el joven rico: «Quiero alcanzar vida eterna». Pero ya sabemos cómo acabó: seguir a Jesús era, para él, un camino demasiado fatigoso.

«Rabí, ¿dónde vives?». ¡Maravillosa respuesta!: «Lo que busco ya lo encontré. Te busco a ti. Tú eres la Vida. En el Tabor, en el Gólgota, o en el cielo, si te tengo a ti lo tengo todo. No tengo que esperar para ser feliz».

Enamórate. Y disfruta.

(TOB02)