Mejor darla que perderla

«En plenitud de vida y de sendero, dio el paso hacia la muerte porque Él quiso»… Son palabras del himno «Oh, Cruz fiel», que describen la crucifixión del Señor como su entrega voluntaria: El buen pastor da su vida por las ovejas.

Nadie me quita la vida, yo la entrego libremente. Así nos redimió. Si no hubiera sido libre, no nos habría redimido.

¿Y tú? ¿Te quitan la vida, o la entregas? Piensas que todos te la quieren quitar. Estás ocupado en cualquier cosa, se acerca alguien a decirte algo y, antes de que haya comenzado a hablar, ya le has gritado: «¡Ahora no!». ¡Y eso que ni siquiera sabías lo que te iba a decir! Pero, como creías que te iba a quitar la vida, te has defendido. Yo te daré ahora una mala noticia: si no te quitan la vida tus hermanos, te la quitará la muerte. Sin defensa.

¿Por qué no dejas de defenderte? ¿Por qué no regalas libremente esa vida que vas a perder de todas formas? ¿Por qué, cuando estás ocupado y alguien se acerca, no sonríes y dices: «Sí»? Serás más feliz y, en lugar de morir, entregarás la vida. Vale la pena, ¿no?

(TPB04)