Me encanta Jesús cuando se enfada

Me pregunta una feligresa si decir «ojalá te mueras» puede ser un pecado mortal. Le respondo que depende de la temperatura. Esas palabras pueden estar encendidas de odio, de lástima, o de estupidez. Jesús dijo de Judas: Más le valdría no haber nacido (Mt 26, 24). Y no pecó.

Lo cierto es que me encanta Jesús cuando se enfada. Pocas veces lo veo tan humano. Advierte a sus apóstoles: Guardaos de la levadura de los fariseos y de Herodes, para invitarlos a evitar la hipocresía. Y ellos creen que les lanza una indirecta porque no habían comprado el pan. Discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Entonces el Señor «revienta»: ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? Le faltó decir: «¿Sois tontos, o qué os pasa?». Y, para que no pensáramos que esas palabras eran fruto de una ira descontrolada, después de resucitar se despachó del mismo modo con los de Emaús: ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! (Lc 24, 25).

Es que hay insultos que están llenos de cariño. Y deben recibirse como caricias, no como azotes.

(TOP06M)