Materia blanda

Si el Señor dice que el reino de Dios es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto, o a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, es porque, tanto la tierra del huerto como la masa, son blandos, y así pueden recibir en su interior el grano o la levadura. Nadie puede sembrar en una piedra, ni meter nada en ella.

Una persona que no escucha es como una piedra. No podrá convertirse, ni santificarse, a menos que deje de hablar y aprenda a escuchar. Tú, en la oración, ¿escuchas, o sólo hablas? ¿Acudes a algún medio de formación cristiana, donde escuches y aprendas la doctrina evangélica?

También es como una piedra el corazón duro. Quien no está dispuesto a perdonar, ni a amar a quien no le quiere, jamás podrá convertirse ni santificarse, porque el Amor misericordioso de Jesús no puede penetrar en él. ¿Hay alguna persona, o alguna ofensa, que no estés dispuesto a perdonar?

Quiera Dios que nuestros corazones sean blandos como tierra de un huerto regado, abiertos como los polvos de harina, para que el reino de Dios pueda asentarse en nosotros.

(TOI30M)