Más que un entrecot de ternera gallega

¿Por qué dice Jesús: Mi carne es verdadera comida?  ¿Acaso el alimento corporal no lo es? ¿No es verdadera comida un entrecot de ternera gallega?

Hombre, comparado con esas porquerías que comen ahora los chiquillos, llenas de kétchup y de queso de plástico, un entrecot de ternera gallega es verdadera comida, y lo demás son vertidos tóxicos de colorines. Pero, si el punto de comparación es la Eucaristía, todo cambia.

Porque el alimento corporal, por exquisito que sea, se gasta, se quema en el estómago, produce asco si se consume en exceso, y, al cabo de un tiempo después de deglutirlo, uno vuelve a sentir hambre, y es como si no hubiera comido. La Eucaristía, sin embargo, sacia el alma sin cansarla; no es quemada, sino que quema al hombre viejo; y, aunque siempre se desea comulgar de nuevo, la comunión recibida no se pierde, sino que permanece en el alma como presencia viva de Cristo.

Cuando comulgas bien, te abrazas a la Hostia que recibes, y ella te lleva muy dentro de ti, hasta una puerta escondida en el centro del alma por la que se sale al cielo.

No hay entrecot en toda Galicia capaz de darte eso.

(TP03V)