Los que se bañan vestidos

¿Tú te explicas lo que hizo Simón Pedro?:

Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua.

Lo normal, cuando uno se zambulle en el agua, es desnudarse, no vestirse. ¿Por qué Pedro se vistió?

He escuchado respuestas de quienes han estudiado las costumbres de la época, pero las he olvidado todas. A mí no me interesaba eso. Hay un misterio en esa zambullida con la túnica puesta que me fascina mucho más.

Suspiramos anhelando ser revestidos de la morada que viene del cielo, si es que nos encuentran vestidos y no desnudos (2Co 5, 2-3).

Como si supiera que va a almorzar con Jesús, Simón necesita vestirse. No quiere ser expulsado del banquete, como aquel invitado que, en la parábola, acudió sin vestirse de fiesta. No quiere presentarse desnudo ante el Señor.

Nuestros cristianos no se visten para la misa, ni el cuerpo ni el alma. Vienen en chándal, y acuden a comulgar sin haber confesado. No han entendido a quién van a visitar. Sin embargo, Pedro, a pesar de haberle negado, lo entendió perfectamente. Y llegó con la túnica empapada, en agua y en lágrimas.

¡Bendito Simón!

(TPC03)