Los peligros de la doble vida

Se sorprendió Bartolomé de que Jesús le dijera: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño»… «Cuando estabas debajo de la higuera, te vi» (Jn 1, 47-48). Sin duda, lo que sucedió bajo la higuera, cuando Bartolomé pensaba que nadie lo veía, fue algo noble. Por eso dice Jesús que es un israelita sin doblez: es el mismo cuando lo ven que cuando no lo ven, a oscuras que bajo los focos.

En «Nacida ayer» (George Cuckor, 1950), un joven periodista le dice a la novia de un mafioso: «No hagas nada que te avergonzara ver publicado en  primera página del “New York Times”». Es un gran consejo.

Nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse. Ten cuidado con la doble vida. Si algo tienes que hacer entre tinieblas, si tienes que esconderte para que no te vean, teme. Porque lo que escondes se conocerá, en esta vida, o el día del Juicio. Si no quieres que algo se sepa… no lo pienses.

Pero, sobre todo, teme por ti. La doble vida te parte en dos. Y, partido en dos, no eres dos; eres medio. Estás muerto.

(TOA12)