Los ojos de Cristo iluminando la muerte

No podemos entrar en el Triduo Pascual si no lo hacemos desde el corazón de propio Cristo. Vamos a sumergirnos, con Él, en la muerte, y la muerte es muy oscura. ¿Cómo nos desenvolveremos, si no captamos una luz? Al conocer cómo miraba Jesús su propia muerte, sus ojos nos iluminarán.

Sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre… Cristo no pensaba en que le había llegado la hora de «morir», sino la de «pasar», la de abandonar este mundo y entrar en la casa de su Padre. Para un cristiano, la muerte no es pozo oscuro, sino puerta estrecha que se cruza para llegar al Cielo.

Sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía… No pensaba Jesús en apagarse, sino en completar una misión de la que dependía la redención de los hombres. Había salido de Dios con un mandato, y ahora volvía a Él con la misión cumplida. Se te ha dado la vida para que la entregues; y la muerte debe ser consumación de esa entrega y vuelta a un Dios que, al recoger tu vida entregada, la convertirá en eterna.

(JSTO)

(HOMILÍA DE 30 MINS. PARA REZAR EN CASA) (Pulsar en el enlace con el botón derecho para descargarla)