Los del aceite

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste decir a alguien, en medio de una discusión: «Tienes razón; me has convencido; estaba equivocado»? ¿Lo has dicho tú alguna vez?

Cuando dos personas discuten, las pasiones se encienden, y el deseo que las mueve no es el de obtener luz, sino el de quedar por encima, como queda el aceite por encima del agua. Nada hay más peligroso que tener razón. Cuando un hombre cree tener la razón, se siente autorizado a golpear con su razón el cráneo de su hermano.

Jesús, que es la Verdad, tenía razón. Y no se la dieron. Me refiero a los del aceite, a los de siempre, quizá a ti y a mí, no sé… Pero lo asombroso es que el deseo del Señor no era el de quedar «por encima», sino el de servir. No veo a mucha gente que discuta por servir, salvo a los padres que intentan convencer a sus hijos sobre el buen camino.

Si digo esto es para que os salvéis. El problema de llevar la contraria a quien te dice palabras de vida es que podrás quedar por encima, como el aceite, pero acabas de condenarte a muerte. Pobre idiota.

(TC04J)