Lo que perdemos cuando perdemos la paciencia

Quienes buscan el Paraíso en la tierra aún no han entendido que nos quedan pecados por purgar. Habrá Paraíso, y allí no existirá la muerte, ni el dolor, ni el pecado ni la tentación. Pero todo ello sucederá cuando Cristo vuelva a instaurar su reino; cuando su triunfo esté, al fin consumado, y Dios ponga a sus enemigos por estrado de sus pies. Hasta que ese día llegue, la muerte y la adversidad van ser compañeros de camino cada día.

Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Nos hace bien. Nos duele, pero nos hace bien. No debemos olvidar que «testimonio» y «martirio» son la misma palabra en su origen. La adversidad, sufrida con paciencia, nos acerca mucho a Dios y nos convierte en testigos de su Amor. Quien ve a un cristiano sufrir con paciencia entiende que hay algo muy grande detrás de la muerte, y que por ese «algo» vale la pena padecer con alegría.

Sin necesidad de esperar al Paraíso celeste, ya en esta vida, reinamos con Cristo si nos abrazamos a la cruz y somos pacientes en la contrariedad.

Pero, si perdemos la paciencia, es mucho lo que perdemos. Y de nada nos aprovecha padecer.

(TOI34X)