Lo nuestro es disfrutar

Cuando llegue mi cumpleaños, si alguien quiere regalarme algo, por favor, que no me regale un cilicio. Preferiría una tarta de trufa. No tengo nada contra el cilicio; estoy seguro de que debo mucho a muchos cilicios de muchas religiosas contemplativas. Y, si tengo que usar uno, lo uso porque soy un pecador. Pero, para mi cumpleaños, prefiero una tarta de trufa. En general, para la vida, prefiero reír a llorar, disfrutar a sufrir, y visitar playas a visitar cárceles.

No me miréis así. Sois como yo. Si a alguno le gusta sufrir, debería ir al médico. Sufrimos porque pecamos. ¡Ojalá no hubiéramos pecado! Así, ni tendríamos que sufrir, ni hubiera muerto Cristo en una cruz. Pero hemos pecado, y hacemos penitencia porque el camino hacia los mayores gozos, para un pecador, pasa por la penitencia.

¡Maestro, que bueno es que estemos aquí! Nuestro destino es el gozo, no el dolor. Y, por eso, bendita sea la penitencia cuaresmal que nos purifica, y nos abre la puerta a los gozos más grandes: los del Amor de Cristo. Beso y bendigo esos cilicios que tantos bienes nos traen.

Y, con permiso, me alegro de que mi cumpleaños no caiga en Cuaresma.

(TCC02)