Llorando hoy, para bailar mañana

profetasA Juan Bautista lo escucharon muchos, y le obedecieron pocos. Los pocos que guardaron sus palabras se fueron en pos de Jesús. En cuanto a los demás… Acudían al profeta como quien acude a un espectáculo, se dejaban bautizar como quien se baña en la piscina y, después, hacían lo que les venía en gana, como casi todo el mundo. Uno de ellos fue Herodes, quien, más bien, hacía lo que le venía en gana a Herodías, y mató a Juan.

«Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado». Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: «Tiene un demonio».

No vayas a pensar que, con rezar e ir a misa, está todo hecho. Además, es necesario obedecer. Debes ayunar hoy con Juan, y llorar tu pecado al son de sus lamentos, para, mañana, comer con Jesús, y bailar al son de su divina melodía.

Porque muchos, que rezan y van a misa, no se conforman con hacer lo que les viene en gana, sino que, además, quieren tocar la flauta, y que Dios baile; lamentarse, y que Dios llore. Pero sólo la obediencia nos permitirá recibir en casa al Señor.

(TA02V)

“Evangelio