Llevada al Cielo por ángeles

Las obras de arte que representan la Asunción de la Virgen suelen mostrarla llevada al Cielo por una corte de ángeles. Esos ángeles no son parte del dogma, pero son fruto del sentido común y del sentido sobrenatural.

En primer lugar, porque, a diferencia de Cristo, quien «ascendió», la Virgen fue «asunta», es decir, fue llevada al Paraíso. Y ¿quién mejor podría llevarla que los espíritus angélicos, mediadores entre Cielo y Tierra? Ellos trajeron la Ley desde lo alto para los hijos de Eva, y ellos llevan a lo alto a la nueva Eva.

Pero, sobre todo, esa presencia de los ángeles era necesaria como desagravio. Los ángeles son todo dulzura, y el corazón inmaculado de la Virgen había sido herido en la Tierra por una espada cruel. También un ángel consoló el corazón herido del Salvador en Getsemaní. Si los corazones limpios, en este mundo, resultan siempre tan heridos, era de justicia que aquel corazón inmaculado y llagado fuera conducido entre ternuras ante la presencia de su Hijo. Los ángeles quieren mucho a la Virgen María.

Por eso, venera hoy con tierna devoción a la Inmaculada, asunta al Cielo. Pero no te olvides de los ángeles. Únete a ellos.

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