Las «setenta veces siete» de Dios

Te copio un pensamiento. Cruza mi alma, en ocasiones, cuando, durante la celebración de la santa Misa, rezo el padrenuestro: «Sé que, por mis pecados, merecería estar en el infierno para no salir de allí jamás. Y, sin embargo, aquí estoy, llamando “Padre” a Dios, y a punto de ser alimentado con el cuerpo y la sangre de su Hijo. Por si fuera poco, he sido asociado al sacerdocio de Cristo de tal modo que Él ha consagrado el pan y el vino desde mis propios labios»… Es como para volverse loco, ¿verdad?

– Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces? – No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Si te he copiado ese pensamiento tan personal es porque, al menos en su primera parte, podría también ser tuyo. Recuérdalo en tu próxima misa. Y medita en las setenta veces siete  de Dios contigo. Considera lo que por tus pecados mereces, y lo que, por la misericordia de Dios, has recibido. Y vuélvete un poco loco tú también.

Dime: después de haberlo considerado, ¿seremos tú y yo capaces de guardar rencor a alguien? ¿Nos atreveremos a negar a alguien el perdón?

(TOP19J)