Las dos luces del mes de junio

Dos devociones iluminan, durante el mes de junio, la piedad de los fieles: la Eucaristía y el sagrado Corazón. Las dos están muy unidas, porque ese corazón humano del Salvador, lleno de misericordia, se encuentra encerrado en la sagrada Hostia. Hay quien habla de «Corazón eucarístico». Me gusta.

Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. ¿Acaso puedes evitar que tu corazón, enfermo de pecado, se deje llevar por la cólera? No puedes. Si quieres salvarte, tendrás que clavarlo en la Cruz, y aprender a amar con el Corazón de Cristo. «Señor, dime cómo amas a quien me ha ofendido, y dame del agua que mana de tu costado, para que lo ame yo también con ese Amor».

Deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Primero deja que los sentimientos del Corazón de Jesús, a través de la gracia, te unan a tu hermano. Y después, revestido de esos sentimientos, ve al altar y une tu ofrenda a Jesús Hostia.

Ya ves: Sagrado Corazón y Eucaristía van muy unidos. Y no sólo porque ambos iluminen el mes de junio.

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