La tercera venida

Cuando, en Belén, nació Jesús, lo vio la Virgen, lo vio san José, lo vieron los pastores y hasta los animales lo vieron. Cuando, al final de los tiempos, ese mismo Jesús vuelva sobre las nubes, revestido de poder y gloria, todo ojo lo verá, hasta los que lo traspasaron (Ap 1, 7). Pero, en este tiempo de Adviento, esperamos también otra venida, una tercera venida que escapará al alcance de los ojos. Deberíamos estar atentos.

Hombre, tus pecados están perdonados, dijo Jesús al paralítico. Y los escribas y fariseos, como no habían visto nada, murmuraron contra Jesús. Sólo después, cuando el paralítico echó a andar, exclamaron: Hoy hemos visto maravillas.

Mayor maravilla fue lo que no vieron. Pero se les pasó por alto, a causa de su poca fe. Si hubieran creído, habrían contemplado lo que hace Dios en el alma cuando la purifica del pecado y la llena de su presencia.

Jesús quiere venir a tu alma. Y no lo verás, si no es por la fe. Llámalo con fe y con esperanza: «¡Ven, Señor Jesús!». Y, cuando Él venga, tu alma se llenará de pureza y alegría. Llevarás el cielo en el pecho. Tú mismo serás cielo.

(TA02L)

“Misterios de Navidad