La importancia de un buen vino

El primer milagro de Jesús sucedió entre borrachos. Lo sabemos por las palabras del mayordomo: Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio… «cuando ya estamos borrachos, nos sacas el Vega Sicilia».

Así fue. La Humanidad había bebido hasta la náusea el vino peleón del pecado; se había embriagado hasta olvidar quién era su Padre. De repente, aparece el Redentor. Una mujer ruega «por nosotros, pecadores», y Jesús pide que cojamos agua. El borracho no quiere agua, del agua se está quitando, cómo se te ocurre invitar a un lujurioso al rosario de la aurora. Pero la madre dice a los borrachos: Haced lo que él os diga.

Y va el lujurioso al rosario de la aurora, y el publicano sigue a Jesús, y la meretriz se postra a sus pies… Entonces prueban el Vega Sicilia, el vino nuevo de la gracia, y despiertan a la verdadera alegría, a esa «sobria embriaguez del Espíritu» que hizo a la Virgen cantar el Magnificat y a los apóstoles hablar en lenguas sobre Jerusalén.

En ese momento te das cuenta de que la vida sabe mejor cuando has sabido elegir bien el vino.

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“Evangelio 2022