La frase del verano

No sé si Pedro, desde el cielo, estará muy de acuerdo con la traducción moderna de sus palabras:

Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí!

¿Alguno de vosotros dice: «qué bueno es que estemos aquí»? La traducción anterior se entendía mejor: ¡Qué bien se está aquí!

Esa frase, además, es la más repetida del verano. ¿Cómo no entenderla? Ocho de la tarde, terraza de un bar, a la sombra. Llega una cerveza en copa helada. Y, después del primer sorbo, dice Mariano: «¡Qué bien se está aquí!». Doce de la mañana. Sale Benita del agua. Se extiende, cuan larga es, en su toalla, al sol, y dice: «¡Qué bien se está aquí!». ¿Lo ves? Es la frase del verano.

Y eso que la gente no conoce lo mejor. Por la mañana, a primera hora. O por la tarde, cuando atardece. Entras en la iglesia, te arrodillas ante el sagrario, lo miras con todo el amor de tu alma, Él te mira desde el tabernáculo… Y le dices: «¡Qué bien se está aquí!».

La cerveza y la playa están muy bien. Pero, si no descansa también el alma, me parece un pobre verano el tuyo. No te prives de lo mejor.

(0608)