La forma en la que dices «te perdono»

Nada tiene de extraño el que, si estamos pidiendo a Dios perdón de nuestras culpas, nos pida Dios que perdonemos nosotros las culpas de quienes nos ofenden.

Perdonad y seréis perdonados; pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros.

Y ten en cuenta que «perdonar» se dice de muchas formas. ¿Cómo quisieras que lo dijese Dios cuando imploras su perdón?

Lo dirá como lo digas tú.

«A esa persona –y evitas pronunciar su nombre, quizá para no manchar tus labios– la he perdonado. De verdad, no le deseo ningún mal, incluso rezo por él… pero no le hablo».

¿Te gustaría que Dios te perdonase así? ¿que no te deseara ningún mal, pero que se negara a tener relación contigo? Piénsalo bien, porque la pérdida de la amistad con Dios es el Infierno.

Pero tú no quieres eso. Tras haber ofendido a Dios, quieres que Dios te mire con cariño, que te recoja con misericordia, que te escuche y responda a tu oración con generosidad.

En ese caso, perdona tú también así a quien te ofendió. Vuelve a tender puentes hacia él. Y, si te encuentras con él, míralo con amor de misericordia. Entonces Dios te perdonará así.

(TC02L)